Muchas veces se intenta trazar una línea entre las clases colectivas y el entrenamiento en sala fitness como si hubiera que elegir entre una opción u otra, cuando en realidad son complementarias.

Ambas ofrecen beneficios y ventajas que puedes aprovechar, con el fin de optimizar al máximo el tiempo que pasas en el centro deportivo. Pero, para que esto suceda, te dejamos algunos consejos:

1.Persigue un objetivo

Dejar atrás esos dolores de espalda, perder peso, correr la San Silvestre, hacer tu primer triatlón o aprender a bailar son fantásticos propósitos para que tomes la decisión de entrenar o de cambiar lo que hacías hasta ahora. Entrena con energía, motivación y alegría, y seguro que lograrás lo que te propongas. Tener un objetivo claro ayuda, sobre todo en esos días que cuesta ir al gimnasio, ya que permite visualizar la meta e ir a por ella.

2.Asesoramiento

Déjate asesorar por un entrenador, ya que, tras realizarte una entrevista para conocer tus objetivos, preferencias y nivel inicial de condición física, podrá programarte un entrenamiento que estará compuesto por sesiones en sala fitness y por sesiones en actividades dirigidas. De esta forma tendrás muy claro qué hacer cada día para así lograr el objetivo que te propongas. Y tómatelo como algo muy positivo, tanto si eres nuevo como si no, ya que, por mucho tiempo que lleves practicando actividad física, siempre está bien el consejo de un profesional.

3.Prueba diferentes clases

A excepción de los casos en que el entrenador contraindique una clase por alguna patología o lesión, intenta probar diferentes actividades, ya sean de tonificación, cuerpo y mente o de componente aeróbico. Cada tipo de clase engloba varias actividades que supondrán diferentes entrenamientos por los ejercicios empleados, los materiales, el tipo de música o el entrenador.[/inlinetweet][/inlinetweet]Cuantas más pruebes, más claro tendrás las que te gustan, las que te motivan, las que te divierten y, sobre todo, las que te ayudan a cumplir tu objetivo.

El entrenamiento en grupo propicia la sociabilización y el compromiso, ya que todos comparten un momento de esfuerzo, relajación o diversión, favoreciendo la motivación y el positivismo. El grupo ayuda a los que menos energía o ganas tienen y tira de ellos para sacar lo mejor. Y el monitor guiará el entrenamiento para que lo realices de forma correcta y segura.

4.Conoce la sala fitness

Es muy bueno familiarizarse con todo el equipamiento de la sala fitness, tanto con el cardiovascular (cintas, elípticas o bicis), como con las máquinas de fuerza o la zona de entrenamiento funcional. Si te sientes seguro y sabes para qué sirve cada máquina sacarás mayor rendimiento de ellas. Pregunta al entrenador todo lo que haga falta e intenta establecer un tiempo para completar la sesión, con el fin de aprovecharlo al máximo.

Una ventaja importante es que la sala fitness siempre está disponible mientras el centro permanece abierto, por lo que no te atas a un horario y puedes variarlo en base a tus necesidades y obligaciones.

5.Combina ambas

Cada semana puede ser diferente. Por cuestiones laborales o familiares quizá no llegues a la hora deseada siempre, por lo que, si has cumplido con los pasos anteriores, te resultará más fácil elegir qué hacer cada día. Si no llegas a tu clase favorita, sabes que hay otras y los beneficios que tienen. En base a esto, tu entrenamiento en sala podrá cambiar de tonificación a cardio, o tal vez un entreno del core que complemente lo hecho en clase.

Es importante buscar un equilibrio a nivel de entrenamiento y trabajar todas las capacidades físicas. Tanto la resistencia cardiovascular como la fuerza y la flexibilidad son cualidades que deben complementarse para obtener una condición física óptima, donde cuerpo y mente estén conectados.

Si te gusta hacer ciclo, ir a correr o incluso bailar, tonifica en sala y entrena la fuerza del tren inferior, ya que te ayudará a rendir más, sin contar con que evitarás lesiones que interrumpan tu planificación. Si lo que te gusta son las actividades más tranquilas, con ritmos suaves, compleméntalo con ejercicio cardiovascular, ya sea caminando en la cinta, corriendo o haciendo elíptica. Tu corazón te lo agradecerá.

Espero que esto te ayude a ver todas las posibilidades que tienes. La excusa de no llegar a una clase ya no servirá para no ir a entrenar. Dependerá solo de ti ponerte en forma, y no del autobús ni del metro.

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