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En Inacua nuestro compromiso con el bienestar y la calidad de vida marcan nuestra actitud en relación con el consumo de tabaco. Como es lógico, no tenemos ninguna duda sobre su impacto perjudicial en nuestra salud. Sin embargo, aunque hay una conciencia generalizada entre la ciudadanía de sus perversos efectos, el tabaco sigue siendo considerado por un número importante de personas como un freno a la ganancia de unos kilos de más. Creen que les compensa seguir arriesgándose antes de “correr el peligro” de engordar. Añaden así una excusa más para no dejar de fumar, incluso aunque practiquen ejercicio y hagan deporte habitualmente.

Es cierto que al abandonar el tabaco nuestro cuerpo puede notar alguna alteración física que origine un incremento de peso. Pero esos kilos de más se pueden perder si nos ayudamos de prácticas saludables complementarias. Hay estudios que señalan que podemos engordar, de media, entre 4 y 5 kilos durante el primer año. Es decir, no son tantos como podríamos suponer y si ponemos en la balanza las ventajas de dejar de fumar acompañadas de la práctica de ejercicio , merece realmente la pena porque nos quitaremos esos kilillos de más en muy poco tiempo.

Habitualmente los fumadores, practiquen ejercicio o no, temen que el síndrome de abstinencia y la ansiedad les lleve a comer más en general y, en concreto, alimentos más grasos y calóricos porque la falta de nicotina provoca que nuestro cuerpo necesite glucosa para reemplazarla, lo que nos incita también a consumir alimentos ricos en azúcar. Esto, siendo cierto, no debe preocuparnos porque nuestro metabolismo se normalizará en cuanto sigamos unos adecuados hábitos nutricionales y deportivos.

Tabaco y ejercicio físico

Si somos practicantes habituales de ejercicio lo tenemos aún más fácil. No debemos temer coger unos kilos de más, sino pensar en que mejorará de manera notable nuestra salud cardiovascular, el aspecto de nuestra piel, nuestro estado físico en general .

Y aquí es donde debemos poner en conocimiento los daños que el tabaco nos provoca cuando hacemos deporte o practicamos ejercicio. Por ejemplo, altera a la baja nuestro umbral anaeróbico. Esto quiere decir que se reduce nuestra capacidad de aguantar el esfuerzo mientras corremos, tanto en tiempo como en intensidad, lo cual nos obliga a movernos a menos pulsaciones y, por tanto, quemamos menos grasa.

Fumar también limita nuestro nivel de ventilación pulmonar. Nuestros pulmones necesitan más tiempo para absorber el oxígeno y nos cuesta más hacer series largas o superseries en la sala de pesas, provocando que nuestros músculos crezcan mucho más despacio.

Así que si eres fumador y quieres que tu entrenamiento sea más efectivo, ya tienes una buena excusa para dejar el tabaco.

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