navidad

Como cada año, al llegar estas fechas tan señaladas, tendemos a relajarnos un poco y nos entregamos sin dudarlo a disfrutar de los manjares de la tierra, el mar y el aire como si no hubiera un mañana.

Según algunos estudios, los hombres aumentan de media unos 4 kilos y las mujeres 2 durante las navidades. No olvidemos que, desde hace ya tiempo, las navidades no se celebran sólo entre el 24 de diciembre y el 6 de enero, sino que empiezan a “celebrarse” incluso alguna semana antes con las comidas y cenas de empresa, por lo que es muy probable ganar algún que otro kilo por semana durante tan largo periodo.

Y claro, después solemos arrepentirnos enormemente de los excesos cometidos y nos prometemos no volver a hacerlo las siguientes navidades. Es entonces cuando decidimos apuntarnos al gimnasio y empezar la dieta. Con un poco de suerte, si la Semana Santa cae más a finales de abril que a principios de marzo podremos prolongar un poco más nuestra “penitencia” hasta que llegue de nuevo esa relajación que nos animará a degustar esas riquísimas torrijas que nos están esperando.

Pero, a decir verdad, ¿quién se puede resistir a disfrutar de esos días? Es entonces cuando nos planteamos la posibilidad de buscar el equilibrio entre el placer y el sacrificio sin tener en cuenta que éste no tiene por qué ser tal. Es decir, que hay ciertos sacrificios que los tenemos por tales cuando quizá no lo sean tanto una vez que comprobamos que pueden ser incluso placenteros.

Por ejemplo, hacer ejercicio. Es cierto que hay que coger el hábito para que se convierta en una actividad placentera pero, mientras tanto, se puede ir adquiriendo poco a poco sin necesidad de sufrimiento. Aquí tenemos, pues, uno de los hábitos que nos ayudará, sin duda, a quemar todas esas calorías de más que ingerimos en determinadas fechas y nos mantendrá en forma durante todo el año porque no debemos caer en el error de recurrir al ejercicio físico sólo cuando queremos evitar los excesos. Es más: estar en forma durante todo el año nos permitirá poder cometer de vez en cuando algún pequeño exceso del que no tendremos que arrepentirnos.

Por tanto, no cometamos el error de pensar en empezar a hacer ejercicio a partir del 7 de enero porque creamos que empezar ahora no va a servir de nada con las navidades por delante. Si empezamos a hacer ejercicio ahora, cuando llegue el 7 de enero necesitaremos hacer menos sacrificios porque habremos ganado menos peso o, incluso, nada.

De todos modos, además de hacer ejercicio de forma habitual, deberemos controlar un poco nuestras comidas en estas fechas sin necesidad de renunciar a lo que nos gusta. Basta, por ejemplo, con intentar no picotear entre horas de esa bandeja que dejamos a la vista llena de polvorones, turrón, mazapán y demás delicias. Es más, si conseguimos no tenerla a la vista, será más fácil no caer en la tentación.

Los días intermedios nos pueden servir para compensar los excesos de Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes, además de los días de las comidas de empresa. Aprovechemos esos días para volver a la normalidad con una alimentación sana. Ya sabes: mucha verdura, carne, pescado, huevos, legumbres, cereales y frutas, evitando las grasas y el azúcar.

Los días clave

¿Podemos celebrar las fiestas con comidas saludables? Claro que sí. Por ejemplo, con verduras como la lombarda (muy navideña), con platos al horno (pescados, pavo), marisco cocido, postres caseros, brochetas de frutas…

¿Nos reservamos para las cenas de Nochebuena y Nochevieja? Estar todo el día sin comer pensando que así engordaremos menos si esos días sólo cenamos es un error porque nuestro organismo entrará en modo ahorro al no saber cuándo volverá a comer. Por tanto, gastará lo mínimo y, cuando volvamos a comer, nuestro metabolismo aprovechará todo lo que ingiramos para almacenarlo en forma de grasa por si acaso vuelve a pasar muchas horas sin comer. Si, además, esta comida es muy calórica, tenemos la fórmula perfecta para acumular kilos.

¿Y la bebida? Debemos tener en cuenta que el alcohol aporta calorías sin nutrientes (excepto la cerveza y el vino, que también engordan, pero al menos aportan ácido fólico y resveratrol respectivamente). Así que lo mejor es beber con mucha moderación si no queremos evitarlos del todo. Los refrescos, por otro lado, tampoco son recomendables.

Algunos trucos conocidos por su eficacia

Mastiquemos despacio. Desde que comenzamos a comer hasta que al cerebro le llega la sensación de saciedad, pasan al menos 20-30 minutos, de modo que si lo hacemos muy rápido, seguiremos teniendo hambre y comiendo. Dejemos la cuchara o el tenedor apoyado en el plato entre bocado y bocado porque está demostrado que, si lo tenemos en la mano, comemos más rápido.

Comamos en plato de postre. La sensación óptica de que está lleno nos hará pensar que estamos comiendo más de lo que en realidad ingerimos.

Con los entrantes compartidos, lo mejor es elegir un par de ellos y colocarlos en nuestro plato para evitar picotear de todos sin control.

¿Y si todo falla?

Si conseguimos mantener nuestro peso durante estas navidades, habremos logrado uno de los objetivos más deseados por quienes nos preocupamos por nuestra salud, por nuestro bienestar, por nuestra calidad de vida y ¿por qué no? por nuestro aspecto físico.

Pero, si a pesar de todo, no lo logramos, no nos preocupemos. Siempre nos quedarán los centros Inacua para ayudarnos a recuperar la forma a través de sus numerosas actividades. Eso sí, si puedes, no lo dejes para después de Reyes. Si puedes empezar hoy mismo a controlar tu alimentación y a hacer ejercicio, la cuesta de enero te resultará de lo más llana.

 

 

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