Parece cada vez más evidente e incuestionable que el cambio climático tiene incidencia en nuestra salud en mayor o menor grado, ya sea afectando a nuestra vías respiratorias o, por ejemplo, provocándonos alergias. Por eso es fundamental que nos protejamos y evitemos sus consecuencias. ¿Y qué es lo que debemos hacer para no estar como el tiempo?

Es un hecho que los fenómenos meteorológicos afectan nuestro comportamiento. Que llueva, haga viento o sol no nos es indiferente. La humedad, el cambio de estaciones, la luna llena, etc., nos influyen desde los albores de la humanidad.

Los cambios de estación, por ejemplo, afectan a la producción de diversas sustancias químicas en nuestro organismo, como la serotonina y la adrenalina, responsables de los cambios en el estado de ánimo. Esto está relacionado con la cantidad de luz que percibimos. Por regla general, en otoño e invierno solemos ser más propensos a estar tristes y desganados que en primavera y en verano.

Otro hecho constatado tiene relación con los vientos cálidos, que causan en algunas personas estados de nerviosismo o ansiedad. Es el caso de la Tramuntana o el Siroco. Y la humedad, por ejemplo, afecta a personas con dolores reumáticos o con antiguas lesiones.

La luna llena, por su parte, además de influir en las mareas, también parece tener una cierta relación con el aumento de las urgencias psiquiátricas, aunque no hay una justificación científica para ello. Del mismo modo que el exceso de calor puede provocar comportamientos violentos. En cualquier caso, obviamente, no todos los fenómenos influyen del mismo modo a cada persona. Y, al fin y al cabo, se trata de fenómenos naturales que han estado presentes desde siempre entre nosotros.

 

Algunas precauciones

Pero sí es cierto que debemos tomar una serie de precauciones ante hechos científicamente probados, relacionados con fenómenos no tan naturales provocados por la acción del ser humano, como los que están provocando el cambio climático. Por ejemplo, aunque es una realidad que el agujero sobre la Antártida se está cerrando, la capa de ozono sigue resquebrajándose, sobre todo en las zonas más habitadas del planeta. Esto provoca una menor protección frente a la radiación ultravioleta. Por tanto, es muy importante utilizar unas buenas gafas de sol que nos protejan no solo de frente sino, si es posible, también lateralmente de cara a la próxima primavera y, fundamentalmente, al verano. Se están dando cada vez más problemas oculares que afectan al cristalino y los tejidos celulares.

Además de cuidar nuestra vista de los dañinos rayos UV, sabes que es absolutamente fundamental evitar cualquier exposición innecesaria de nuestro cuerpo a las radiaciones solares para alejar de nosotros el peligro de sufrir cáncer de piel. Si no podemos resistir la tentación de tomar el sol en la playa, al menos no olvidemos ponernos la máxima protección solar.

Pero esto no significa que tengamos que huir del sol como vampiros. Una dosis moderada de rayos solares nos hace producir más vitamina D, que es la encargada de fortalecer nuestros huesos, por ejemplo.

Como bien sabes, el cambio climático está provocando alteraciones del tiempo en cada estación. Podemos estar viviendo un crudo invierno, como es natural en esta época y, al mismo tiempo, en el intervalo de un día a otro o incluso en unas horas, pasar a un tiempo primaveral. En verano estamos viviendo olas de calor extremo que provocan pérdida de líquidos y disminución de la presión arterial, incluso infartos.

Si bien es cierto que aún estamos a unos meses del verano, de cara también a la primavera no está de más recordar que debemos evitar, en la medida de lo posible, salir a la calle en las horas de mayor riesgo, es decir, después del mediodía. Y no olvidar beber mucha agua para evitar la pérdida de líquidos.

Y, como casi todo tiene también su lado bueno, las altas temperaturas, no las extremas, ayudan a relajar la musculatura y son beneficiosas para algunos problemas articulares, además de mejorar el estado de ánimo.

Y del sol pasamos a la lluvia. La lluvia, como es lógico, es absolutamente necesaria. Su ausencia prolongada es dramática. Pero, como consecuencia del cambio climático y, en concreto, de la alta contaminación, tras prolongadas sequías se están produciendo episodios de lluvias extremas que conllevan inundaciones no habituales hasta ahora en determinadas zonas. En algunos casos vienen acompañadas de fuertes vientos.

 

En nuestras manos

¿Está en nuestras manos luchar contra el cambio climático? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para combatir el calentamiento global?

Podemos empezar por usar menos nuestro coche. Siempre que podamos debemos utilizar medios de transporte sostenibles, como la bicicleta y el transporte público. Si vamos a viajar lejos, es mejor el tren que el avión, causante de gran parte de las emisiones de CO2 emitidas a la atmósfera.

Una segunda acción que podemos llevar a cabo consiste en no dejar nunca nuestros electrodomésticos en stand by. Y también podemos ahorrar energía ajustando siempre el termostato de la calefacción y el aire acondicionado.

Practiquemos la sostenibilidad consumiendo menos, de manera más eficiente. Reutilicemos, reciclemos. Podemos ahorrar más de 730 kilos de COal año sólo con reciclar la mitad de la basura que generamos en nuestro hogar. Si tenemos la oportunidad de plantar un árbol, hagámoslo: un solo árbol, en toda su vida, puede absorber hasta una tonelada de CO2.

Y para finalizar, dentro de nuestro compromiso global con el bienestar y la calidad de vida en todos nuestros centros Inacua, no podíamos dejar de hacer mención a la importancia de contribuir a la lucha contra el cambio climático utilizando las escaleras en vez del ascensor o yendo en bicicleta o andando al trabajo siempre que podamos.

Si a esto le añadimos una dieta baja en carbono reduciendo el consumo de carne (el ganado es uno de los mayores contaminantes de la atmósfera) y de alimentos procesados, y aumentamos el de frutas, verduras y hortalizas, además de combatir el calentamiento global estaremos contribuyendo, al mismo tiempo, a mantenernos en forma llevando una vida más saludable.

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