Lifeguard on duty

Con la llegada del calor, comienza una de las etapas más esperadas del año: el verano. Los niños acaban el colegio, se preparan viajes y se busca un destino para descansar.

No cabe duda que ante el calor del verano y para mantener entretenidos a los niños es indispensable un medio acuático, ya bien sean piscinas, parques acuáticos, playas, pantanos, ríos… Un sinfín de diversión garantizada,  pero todo se eclipsa ante un dato estadístico (más de 400 ahogados en España durante el 2014) – Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, 2015 – Si bien, en un 77% de los casos no había un servicio de vigilancia, atención y socorrismo.

Hay que tener en cuenta a la hora de escoger los destinos, contar en todo momento con un personal cualificado para evitar cualquier imprevisto. Afortunadamente en Inacua, la seguridad está garantizada en todas nuestras piscinas y playas por una amplia cobertura de servicio de salvamento y socorrismo. Nuestro equipo es consciente, desde un trabajo coordinado y fundamentado, se toman las medidas de prevención y vigilancia necesarias para que todas las personas puedan disfrutar sin preocupaciones.

En función de la instalación, el equipo de trabajo creado para la prevención e intervención consta de diferentes perfiles profesionales: gestores, coordinadores, socorristas, técnicos deportivos, vigilantes de seguridad, técnicos de mantenimiento y limpieza, enfermeras, técnicos de emergencia y médicos aportan sus conocimientos y unifican criterios en pos del buen funcionamiento de las instalaciones acuáticas.

Aunque de nada sirve si no estamos concienciados sobre el tema y no respetamos las normas siendo un mal ejemplo para los menores.

Nosotros te dejamos algunos de los consejos indispensables para estos momentos de ocio.

Consejos para un buen uso de la piscina

Cuando vayas a pasar un día divertido en la piscina o playa, no olvides preparar detenidamente tu mochila: traje de baño, toalla, gorro (si es una piscina cubierta), chanclas, gorra, crema solar y botella de agua para hidratarte. También es recomendable llevar anotado un número de teléfono al que poder avisar en caso de alguna necesidad.

Antes del baño, no olvides la importancia de la ducha. Previo a la entrada en el agua es bueno ducharse para eliminar cremas, suciedades y restos corporales, así como para acostumbrar al cuerpo a la temperatura del agua. Después del baño, también es beneficioso ducharse para eliminar el cloro y el resto de productos con los que se trata la piscina.

Durante el baño, hay que evitar algunos comportamientos que parecen inocentes pero pueden resultar peligrosos tanto para las personas que los hacen como para el resto de usuarios: no hay que correr por los bordes, ya que el riesgo de caída es elevado por las zonas húmedas; no se deben hacer ahogadillas, porque es un juego difícil de controlar; y tampoco es recomendable realizar saltos acrobáticos para entrar al agua, ya que un golpe contra el bordillo acarrea graves consecuencias.

Con los saltos más populares como palito, bomba o de cabeza, aunque son más sencillos, también hay que tener cuidado, pues se deben realizar en lugares con la profundidad suficiente, de forma suave y sin molestar al resto de bañistas.

Igualmente, hay que prestar mucha atención a dos factores en los que se puede pecar de exceso de confianza: dejar a los menores solos en el agua y el uso de material auxiliar de flotación.

Los menores deben estar siempre acompañados por un adulto que debe realizar funciones de vigilancia, ya que incluso aunque sepan nadar o se muevan en zonas de poca profundidad, en los momentos de juego pueden realizar actos no recomendados, se pueden ir hacia zonas profundas o sentirse desorientados y agobiados ante mucha gente desconocida.

En el caso de material de flotación como manguitos o churros, se debe prestar atención ya que a pesar de que su uso es recomendado para las personas que lo necesiten, en un momento de oleaje lo pueden perder y verse en situación de riesgo. En el caso de los flotadores usados por los más pequeños, hay que tener especial cuidado, ya que en caso de darse la vuelta y quedarse bajo el agua, no van a poder volver a la posición inicial por sí solos.

El socorrista, garantía de seguridad.

Se recomienda leer detenidamente las normas del centro al que se acude, para conocerlas con detalle y, en caso de duda preguntar al socorrista, que sin duda estará encantado de ayudar.

El socorrista es la persona de confianza para poder divertirse en el agua con tranquilidad. Estos profesionales detallan las medidas de prevención y dan consejos para disfrutar en el agua sin riesgo.

También realizan funciones de vigilancia permanente, por si hubiera alguna situación de peligro. Y están preparados para intervenir ante una emergencia, sabiendo manejar a las víctimas en el agua y aplicando los primeros auxilios.

Por tanto, los pasos a seguir para disfrutar del verano en playas y piscinas es sencilla: comportarse según las medidas de prevención, consultar ante cualquier duda, escuchar los consejos del socorrista y… ¡a divertirse!

Autor: Daniel Lopez Martin
Coordinador de Actividades Acuáticas Inacua La Canaleja.

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