¿Sabes que entre los españoles vuelve a ser cada vez más habitual dejar de cenar? Entre nuestras prácticas erróneas, los especialistas subrayan una de nuevo muy en auge: eliminar la última comida del día para perder peso.

Empleamos cualquier excusa, cualquier treta, con tal de negarnos a alimentarnos saludablemente. Descubrimos dietas milagro, tomamos suplementos, omitimos la cena… Pero al final las consecuencias son eternamente las mismas: si no abordamos la cuestión radicalmente de forma correcta, terminaremos cometiendo repetidamente los mismos errores y seguiremos sumando kilos.

Hoy en día hemos vuelto a detectar la predisposición a creer que no cenar ayuda a perder peso, cuando lo cierto es que es absolutamente a la inversa. Por tanto, no deberíamos hacerlo en ningún caso, aunque pensemos que cenar engorda porque después no lo vamos a quemar.

Lo cierto es que cenar es esencial para llevar un régimen equilibrado. Naturalmente, debemos consumir verduras, ensaladas, pescados y frutas, en vez de  carnes rojas o alimentos muy calóricos. De igual modo es importante sentarnos a la mesa al menos dos horas antes de irnos a dormir porque nos permitirá, si queremos perder peso, tener tiempo para hacer algo de ejercicio moderado, como  caminar media hora, por ejemplo. Realmente, eso es infinitamente preferible a acostarnos con el estómago vacío.

Los carbohidratos por la noche

Respecto a los alimentos más convenientes por la noche, es aconsejable incluirlos en cenas livianas a base de nutrientes ligeros. Además de verduras, ensaladas, pescados y frutas, la fibra y los hidratos de carbono también son recomendables por sus bajas calorías y su facultad de saciar. La fibra actúa mientras dormimos, posibilitando una buena digestión y, además, junto a los hidratos de carbono, nos aporta energía física y mentalmente, vence el cansancio y además es ideal para lograr dormir plácidamente.

Cuando hablamos de hidratos de carbono nos referimos a los alimentos que contienen en gran medida estos nutrientes, sobre todo las legumbres, los cereales no procesados, los tubérculos y las frutas. También llevan hidratos de carbono los dulces, la bollería y los derivados de los cereales, como las pastas.

Por tanto, no es cuestión de evitar los hidratos de carbono por la noche, tal y como se cree habitualmente, sino de consumir los adecuados. Es decir, evitemos los menos saludables: dulces, harinas refinadas, bebidas azucaradas, productos ultraprocesados. Pero no sólo de noche, sino también de día. Y consumamos otras fuentes de hidratos de carbono saludables que, además, son buenas también para controlar el peso y nos sacian: fundamentalmente frutas y verduras, pero también legumbres.

No tenemos ninguna excusa para dejar de cenar. Sólo tenemos que alimentarnos con los nutrientes adecuados y las cantidades precisas para conseguir mantenernos en nuestro peso o perder esos kilos de más. Y, por supuesto, acompañarlo con ejercicio físico durante el día (nuestros centros Inacua son una magnífica opción) y un paseo por la noche.

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