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¿Sabes que la esperanza de vida al nacer ha aumentado de media 3,5 años en España en los últimos 15 años? Concretamente ha pasado de 79,7 a 83,2. Eso sí, para los hombres la esperanza de vida es de 80,3 años y para las mujeres, de 86,1.

Esto supone que cuando llegamos a los 65 años, aún nos quedan de media entre 15 y 20 años más de vida , de los cuales se espera que tengamos, al menos, 12 ó 13 años saludables según el último Informe Anual del Servicio Nacional de Salud.

La mayoría de la población de 15 y más años valora su estado de salud como bueno o muy bueno (el 71%), si bien es cierto que la percepción de un estado de salud positivo va disminuyendo con la edad, como es lógico.

Si nos preguntan cómo consideramos nuestro estado de salud, solemos responder que nos encontramos bien y que no nos ocurre nada.

El paso del tiempo

Lo cierto es que habitualmente creemos que estamos bien cuando no siempre es así y viceversa. En general, los españoles somos optimistas con nuestro estado de salud. Por eso casi el 80% pensamos que nuestra salud es buena o muy buena, superando a la media de la Unión Europea, que es de 73% (según datos de la Agencia Comunitaria de Estadística Eurostat).

Pero también hay gente que piensa que no se encuentra tan bien como le gustaría. Las personas que piensan que su salud es sólo aceptable suponen un 15%, mientras que un 5% piensa que su salud es mala o muy mala. En estos porcentajes se halla mayoritariamente la población mayor de 65 años.

España tiene un porcentaje de población con enfermedades crónicas, con un consumo de medicamentos y con una percepción de limitaciones físicas o cognitivas superior al del resto de Europa. Hábitos de vida poco saludables, como la escasa actividad física o el elevado consumo de alcohol y tabaco respecto a otros países de nuestro entorno, son los causantes principales de un estado de salud no lo suficientemente óptimo a partir de esa edad.

El envejecimiento provoca que tanto hombres como mujeres tengan peor percepción de su salud. Hasta cierto punto es natural. Con la edad se va limitando físicamente nuestra capacidad para realizar actividades. Es normal que percibamos que, con el paso del tiempo, no nos encontremos con la vitalidad de años anteriores, lo cual no significa que nos encontremos mal de salud. Simplemente se trata del paso de tiempo.

Los malos hábitos

Es aquí donde debemos hacer una reflexión que nos lleve a valorar la importancia de adoptar hábitos de vida saludables cuanto antes con el fin de llegar a mayores, al menos, con las menores limitaciones posibles para las actividades básicas e instrumentales de nuestra vida diaria. Pero el objetivo debe ser más ambicioso aún: debe consistir en llegar con la máxima fortaleza y vitalidad posible para realizar tareas más allá de aquellas fundamentales que nos mantienen vivos.

No se trata, por ejemplo, de seguir corriendo los 100 metros lisos con 50 años como si tuviéramos 20. Pero sí es bueno que sigamos haciendo ejercicio adaptado a nuestra edad y condición física. O, incluso, que empecemos a practicarlo aunque nunca lo hayamos hecho nunca. Nunca es tarde.

Aunque el factor socioeconómico es importante también hay que tener muy en cuenta que el nivel en la educación puede ser otra causa que puede afectar a nuestro estado de salud. Según la Unión Europea, cuanto mayor sea nuestro grado educativo, más sanos nos podemos sentir. Por eso es totalmente necesario que eduquemos a nuestros hijos e hijas en hábitos saludables.

Los malos hábitos y nuestro estilo de vida son fundamentales como indicadores de salud. La inactividad física y la obesidad, por ejemplo, pueden derivar en enfermedades coronarias, diabetes, cáncer de colon o hipertensión arterial. De igual modo que la ingesta insuficiente de frutas y verduras y el consumo elevado de tabaco, alcohol y otras drogas, pueden dar lugar a enfermedades crónicas.

Las consecuencias

Los problemas de salud crónicos más frecuentes entre la población adulta están relacionados con la hipertensión arterial, el dolor de espalda lumbar, la hipercolesterolemia, la artrosis y el dolor cervical crónico.

Es importante resaltar que algunos de estos problemas muestran una preocupante línea ascendente en los últimos veinte años: la hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado.

Sabemos que es un tema recurrente y siempre corremos el riesgo de ser demasiado insistentes. Pero es tan necesario que tomemos conciencia de la importancia de adoptar hábitos de vida saludables, que nunca es suficiente hasta que consigamos entre todos el objetivo de una sociedad sana.

Hábitos como el consumo de tabaco y de alcohol siguen estando muy arraigados en nuestro país, así como el incremento de la obesidad asociado a malos hábitos de alimentación y falta de actividad física. Este aumento de la obesidad es especialmente preocupante entre la población escolar. No desayunar a diario; disponer de televisión, ordenador o videojuegos en su habitación; ver la televisión durante más de 2 horas diarias o dormir menos horas son factores que facilitan el sobrepeso y la obesidad en niños y niñas.

La solución

En cuanto al consumo de fruta fresca, verduras, ensaladas y hortalizas sólo poco más del 60% de los españoles las come a diario.

Y un último dato preocupante: más de un tercio se declaran sedentarios en su tiempo libre.

Así que, ya sabes, aun a costa de ser muy insistentes: nada de tabaco, poco o nada de alcohol, alimentación sana con consumo diario de fruta y verdura, ejercicio físico y…

¡A vivir muchos años en plena forma!

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