Si te gusta la cerveza, seguro que has notado lo bien que te sienta. Aun así, el asunto es que es muy probable que no seamos conscientes de lo beneficiosa que es para nuestro cuerpo. Si la tomamos con moderación nos puede proteger de complicaciones cardiovasculares, puede ayudarnos a combatir la osteoporosis e, incluso, puede reducir las cataratas, entre otras muchas ventajas. Además, tiene hasta efectos estéticos.

Como bien sabes, el lúpulo es un componente fundamental para la fabricación de cerveza. Sirve para darle su sabor amargo y ese aroma especial. Hace que la espuma sea más consistente y ayuda también a conservar su frescor. Pero, además de todo esto, el lúpulo contiene polifenoles, que son unos antioxidantes que destruyen el colesterol “malo” mientras aumentan el “bueno”, combaten el cáncer inhibiendo y previniendo la aparición de células tumorales y eliminan virus protegiendo nuestro sistema inmunológico.

Es más, si consumimos 33cl al día lograremos disminuir la presencia de fibrinógeno, que es un factor de coagulación, y mantendremos o mejoraremos los niveles de albúmina, ya que la cerveza contiene proteínas que nos brindan el poder necesario para proteger varios órganos de nuestro cuerpo, como el riñón, además de ayudarnos a entrenar mejor y con más energía.

¿Y la levadura?

La levadura de cerveza es una fuente de vitamina B, proteínas, minerales… De hecho es uno de los alimentos con más componentes nutricionales. Solo contiene proteínas y nada de azúcares. Es buena para nuestro aparato digestivo, para nuestro sistema nervioso, para los niveles de azúcar en la sangre, etc.

Beber cerveza también es beneficioso para la salud de nuestros huesos. Esto es debido a que contiene silicio, un mineral que mejora su densidad y evita la pérdida de masa ósea, previniendo la osteoporosis y aliviando los efectos de la menopausia. El silicio también es el responsable de protegernos de las enfermedades neurodegenerativas, además de mejorar la memoria y la concentración.

¿Y las calorías? La cerveza sin o con poco alcohol suele sacrificar el sabor a cambio de bajar las calorías. Sin embargo, se puede encontrar alguna que sea relativamente baja en alcohol y mantenga, al mismo tiempo, el sabor, la espuma, etc. Las más tostadas suelen tener esas características. Además, tienen el doble de antioxidantes que las rubias.

Cervezas alternativas

¿Y qué pasa con las cervezas alternativas, hoy tan de moda? Independientemente de sus sabores innovadores, que dependerán de nuestro gusto, hay unas pocas que contienen ingredientes que podríamos considerar beneficiosos, como ciertas frutas repletas de antioxidantes buenos para combatir el cáncer y disminuir el riesgo de padecer Alzheimer o diversas cardiopatías.

En definitiva, y por si fuera poco, a todo esto hay que añadirle que la cerveza tiene propiedades antiinflamatorias, mejora nuestra salud estomacal, evita el estreñimiento, es diurética, previene la anemia…

Es, incluso, beneficiosa sin beberla. Si queremos mejorar nuestra piel, nada mejor que sumergirnos en un spa de cerveza negra o ponernos una mascarilla facial para obtener una dermis más flexible, joven y lisa gracias a sus vitaminas. Si queremos que nuestro pelo quede suave y brillante, qué mejor que utilizar cerveza para conseguir un cabello perfecto gracias a sus proteínas.

Y, para terminar, prueba a relajar tus pies en un recipiente con cerveza fría tras un largo día de trabajo. Solo tiene un inconveniente: ya no te la podrás beber.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias para posibilitar, personalizar y analizar la navegación, mejorando la calidad de los servicios. Si continua navegando, acepta su uso conforme a lo indicado en la Política de Privacidad y Cookies. Puede cambiar sus preferencias en su navegador.

ACEPTAR
Aviso de cookies