Tienes infinidad de opciones y seguro que muchas veces te preguntas por qué siempre vas a la misma clase.

Tienes infinidad de opciones y seguro que muchas veces te preguntas por qué siempre vas a la misma clase. Es normal, a todos nos pasa. O bien por el horario, o porque te gusta quién la imparte, o tal vez por desconocimiento, solemos mantenernos en nuestra zona de confort en lo que a entrenamiento se refiere. Estamos a gusto en un tipo de actividad, ya sea aeróbica, como ciclo indoor; de tonificación, como Body Pump; o coreografiada, como Zumba. Nos “acomodamos” a su exigencia y no probamos otras.

Debemos ser conscientes de que eso el cuerpo lo nota, y si no le ofrecemos nuevos estímulos y desafíos diferentes puede ocurrir que nuestro rendimiento se estanque, no mejore y, simplemente, nos mantengamos siempre en el mismo lugar. Ojo, no queremos decir que dejes la actividad que practicas regularmente, porque seguro que te lo pasas muy bien y tanto tu cuerpo como tu mente te lo agradecen, sino que te invitamos a probar nuevas experiencias, a llevar el desafío del ejercicio un poco más lejos y a volver a sentir, por qué no, un poco de agujetas.

Evidentemente, no se trata de meterte en cualquier clase. Primero tienes que ver si cumple con el objetivo que tienes, ya sea perder peso, tonificar la musculatura o recuperarte de alguna molestia. Y segundo, y muy importante, si tu condición física te lo permite. Pero todo esto, normalmente, no suele ser un impedimento, ya que la mayoría de las actividades tienen opciones de entrenamiento para casi todos los públicos. Además, no hace falta comenzar haciendo la clase completa. Puedes probar 20 minutos la primera semana, luego pasar a media hora, y a los 15 días estás haciéndola completa. Se trata de adaptar el cuerpo al nuevo entrenamiento, en el que seguro descubrirás músculos que no sabías que existían. Y, lo mejor de todo, te sorprenderás de lo que eres capaz.

Por ejemplo, quizá nos dé un poco de reparo practicar Body Combat por primera vez. Es normal. A todos nos cuesta el comienzo, pero eso no debe frenarnos porque la satisfacción que vamos a obtener es enorme. Ser capaz de realizar una secuencia de golpes y patadas al ritmo de la música, con intensidad, energía y alegría, te hacen sentir genial. Y te ponen en forma de una manera divertida.

De igual forma que si crees que las actividades de cuerpo y mente no son para ti, dales una oportunidad. Seguro que no te arrepentirás. Te ayudarán a respirar mejor, a ser más consciente de tu cuerpo y a corregir la postura.

A continuación, mencionamos algunos beneficios de los diferentes tipos de actividades :

Tonificación

  • Mejoran la fuerza y la resistencia muscular.
  • Aumentan la densidad de los huesos.

Aeróbicas

  • Aumentan la resistencia cardiovascular.
  • Favorecen la pérdida de peso y la mejora de la composición corporal.

Coreografiadas

  • Mejoran la coordinación y el sentido del ritmo.
  • Aumentan la condición física y refuerzan la autoestima.

Cuerpo y mente

  • Mejoran la movilidad articular.
  • Reducen los niveles de estrés.

Como dice el título del artículo, en la variedad está el gusto. Hay que aprovechar las diferentes opciones y animarse a probarlas, intentando encontrar un equilibrio en nuestro entrenamiento que nos permita seguir mejorando y, sobre todo, seguir disfrutando. Lo dicho: abre la puerta a nuevas actividades y descubre lo que puedes conseguir.

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