Lo recomendable es comer un promedio de 100 gramos máximo cada día.

Las dietas basadas en consumir gran cantidad de proteínas -carne, pescado y queso, fundamentalmente- y en limitar los carbohidratos -pan, pasta, cereales y azúcares- se hicieron muy populares hace unos años. Pero ahora estudios recientes ponen en cuestión que los hidratos de carbono sean tan diabólicos como los pintan. Es más, incluso pueden ser muy beneficiosos. Sobre todo, si nos indican que un régimen bajo en carbohidratos y alto en proteínas puede taponar nuestras arterias y elevar el peligro de sufrir un infarto o un derrame cerebral. Es cierto que estas dietas son efectivas para perder peso rápidamente, pero sus efectos a largo plazo pueden ser perjudiciales para nuestro organismo. El caso es que casi siempre se suele hablar mal de estos nutrientes, sin tener en cuenta sus bondades y sin tener en cuenta que se halla muy presente en nuestra dieta mediterránea, aunque quizá menos de lo deseable siempre y cuando no abusemos de este tipo de alimentos. Lo recomendable es comer un promedio de 100 gramos máximo cada día, en función del peso, la edad, el sexo y la actividad física de cada persona.

En realidad, el problema con los hidratos de carbono radica en la manera de cocinarlos. Las patatas, por ejemplo, están prohibidas si son fritas y, sin embargo, hervidas o cocidas son muy aconsejables. 100 gramos de patata cocida solo aportan 70 calorías. Por tanto, aquellas personas que quieren perder peso no deben prescindir de los carbohidratos en su dieta, sino que deben consumirlos moderadamente, cocinados de forma adecuada.

CARBOHIDRATOS BUENOS VERSUS CARBOHIDRATOS MALOS

Si a esto le añadimos una dieta alta en fibra lograremos disminuir la grasa corporal, aumentar la sensación de saciedad y mantener el azúcar regulado en la sangre. Las legumbres, sin ir más lejos, destacan por su alto contenido en hidratos de carbono y fibra, su bajo contenido en grasa y, además, son los alimentos de origen vegetal más altos en proteínas. El arroz integral es también un buen aliado. Y no olvidemos que existen también otros alimentos que contienen carbohidratos, aunque en menor cantidad, como la leche, el yogur, el queso, las hortalizas y las frutas.

El ejercicio físico debe acompañar a nuestra dieta. Si nuestro objetivo es perder grasa sin perder músculo, nada mejor que los hidratos de carbono para conseguir energía y definición. Son nuestra gasolina para antes y para después del entrenamiento.

Así que, ya sabes, la mejor opción para una vida sana y para deshacernos de esos kilos de más, pasa por alimentarnos con una dieta equilibrada, combinada con ejercicio habitual y consumiendo carbohidratos de calidad en su justa medida, evitando los procesados y los ricos en azúcares.

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