La práctica del deporte favorece el desarrollo físico, mental y social del niño, además de tener múltiples beneficios, tanto a corto como a largo plazo, ya que ayuda a aumentar la flexibilidad, tener una buena postura corporal y potencia el crecimiento.

En un mundo que cada vez está más sedentarizado, estamos acostumbrados a ver niños obesos en todas partes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 42 millones de niños padecen sobrepeso a nivel global y el 83% de los mismos se concentra en países desarrollados. Estos niños son más propensos a sufrir enfermedades físicas y mentales, por lo que el deporte constituye una alternativa para poder mejorar su salud y su calidad de vida.

La práctica del deporte favorece el desarrollo físico, mental y social del niño, además de tener múltiples beneficios, tanto a corto como a largo plazo, ya que ayuda a aumentar la flexibilidad, tener una buena postura corporal y potencia el crecimiento. Sin embargo, tampoco es recomendable irse a los extremos y obligar a los pequeños a convertirse en deportistas de élite, ya que su actividad física debe ser acorde a su edad y a sus capacidades.

Para poder elegir el deporte adecuado, hay que tener en cuenta la existencia de factores genéticos que influirán en el crecimiento y desarrollo de los niños. La práctica temprana del deporte tiene una importancia enorme en el desarrollo y crecimiento final del pequeño. Les permite desarrollar habilidades como la agilidad, el equilibrio o la coordinación motriz entre otros.

En el plano social, el deporte favorece la comprensión de las normas establecidas, fomenta la responsabilidad y les permite manejar la vivencia de los éxitos y fracasos. Esto constituye una experiencia enriquecedora desde el punto de vista físico, intelectual y vivencial que propicia un desarrollo saludable y pleno.

Cabe destacar que es necesario que la práctica del deporte infantil siempre esté supervisada por un especialista, pues un esfuerzo incorrecto, una carga excesiva o superar las capacidades del niño, pueden ocasionar daños importantes. Por eso debemos considerar que, si bien el deporte puede favorecer el crecimiento de los niños si es practicado de manera correcta, del mismo modo, puede perjudicarlos si nos lo tomamos a la ligera.

Con el fin de evitar lesiones o problemas futuros, existe un protocolo acerca de las edades adecuadas para cada tipo de ejercicio:

  • Para niños menores de 5 años es necesario que se fomente su desarrollo psicomotor, antes de emprender la práctica de algún deporte.
  • Entre los 6 y 10 años comienza el desarrollo de la fuerza muscular. En este momento están aptos para practicar deportes.
  • Entre los 10 y 14 años adquieren destrezas aeróbicas, aumentando su espectro de actividades.
  • Entre los 14 y los 17 años ya poseen buena fuerza muscular, por lo que pueden encausarse a una práctica particular.

Por si aún te encuentras perdido con respecto al deporte que debería practicar tu hijo/a, te dejamos aquí algunos de los más beneficiosos:

  • Natación: Es uno de los deportes más completos de todos. Ejercitan todos los músculos del cuerpo, aumenta la flexibilidad y corrige problemas posturales, siempre y cuando se realice correctamente. Además, el entorno acuático y cálido del agua relaja tanto el cuerpo como la mente, disminuyendo la ansiedad y el estrés.
  • Baloncesto: El baloncesto mejora la concentración y desarrolla de forma notable la agilidad, la coordinación y los reflejos. Asimismo, los valores del respeto y la tolerancia están presentes en este deporte que fomenta el espíritu de cooperación y el trabajo en equipo entre los pequeños.
  • Waterpolo: Es como una versión acuática del fútbol. Mejora la resistencia cardiopulmonar, estimula la circulación sanguínea, mantiene la presión arterial estable y disminuye las probabilidades de sufrir enfermedades del corazón. Es una alternativa perfecta si la natación puede parecer aburrida a los más pequeños.
  • Judo: Procedente de Japón, este arte marcial milenario significa ‘’camino de flexibilidad’’. Sus principios de defensa y autocontrol favorecen la capacidad de toma de decisiones, mejoran la coordinación, el equilibrio y la rapidez de reacción ante cualquier estímulo físico ajeno.
  • Fútbol: El deporte rey por excelencia. Desarrolla la capacidad de atención, la capacidad lógica al pensar en la mejor jugada posible y la visión periférica. A los beneficios del fútbol hay que añadir el compañerismo y el aumento de la resistencia aeróbica, la velocidad y la potencia muscular en las piernas.

En resumen, el deporte es un elemento altamente favorable para el desarrollo y crecimiento de los niños, siempre y cuando se tomen en cuenta las edades, condiciones físicas y se les brinde la adecuada supervisión y control. Por ello debemos estimular a los pequeños a que practiquen deporte desde temprana edad, pero siempre sin presionarlos y buscando el que más le atraiga.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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