No te arrugues!! Sigue practicando deporte incluso con frío.

Si habías decidido apartar el ejercicio físico e hibernar bajo la mantita hasta primavera, no queremos aguarte la fiesta, pero el invierno es el mejor momento para practicar deporte. El hacer running, pedalear o incluso esquiar con temperaturas bajo cero le reportará más beneficios que hacerlo con calor.

Esto es debido a que una de las características del cuerpo humano es que está igual de preparado para entrenar tanto con altas como con bajas temperaturas, aunque hacerlo en ambos extremos siempre supone un riesgo para la salud. Con menos grados, el cuerpo debe generar calor para evitar que nuestra temperatura corporal descienda, lo que implica un mayor flujo de sangre hacia la piel y una mayor pérdida de energía.

Entonces, ¿Cómo consigue elevar el cuerpo la temperatura? Si en nuestro hogar el responsable para mantener nuestra casa caliente es la calefacción o la estufa, en nuestro cuerpo el equivalente es el hipotálamo, una región del encéfalo que se encarga de distintas funciones corporales entre ellas evaluar la temperatura de las neuronas y recibir esa información de todas las áreas del cuerpo. Si el hipotálamo detecta que la temperatura es baja, activa los mecanismos adecuados para incrementarla, acción que se replica cuando realizamos deporte en frías temperaturas.

El realizar actividad física con frío tiene una serie de beneficios:

  1. Quemas más calorías: Según el doctor Mikel Aramberri: ‘’Con la pérdida de temperatura corporal, nuestro organismo se ve obligado a aumentar su actividad metabólica para que las células consuman más energía y la transformen en calor, lo que supone un mayor gasto de calorías’’. Sí al frío le sumamos el ejercicio físico, incrementamos el gasto energético por dos vías: por un lado, las contracciones de nuestros músculos durante la actividad implican un importante gasto calórico y, por el otro, para corregir los desequilibrios de temperatura, nuestro organismo tiene que mantener procesos activos que consumen energía.

 

  1. Refuerza el sistema inmunológico: La exposición al frío bajo los efectos del ejercicio aumenta el número de leucocitos y granulocitos, responsables del funcionamiento del sistema inmunológico.

 

  1. Mejora del rendimiento físico: La práctica de deporte con frío mejorará nuestra forma física. La razón según Alfredo Santalla, especialista en fisiología del ejercicio de la Universidad Pablo Olavide: ‘’ Para tolerar la falta de calor y el ejercicio nuestro organismo tiene que ‘adaptarse’. Estas adaptaciones le hacen más fuerte y mejoran su condición en muchos aspectos: aumenta la capacidad cardiaca, se incrementan los litros totales de sangre y los litros de aire por minuto que somos capaces de respirar a alta intensidad de ejercicio, además de que crecen las células musculares’’.

 

  1. Estará mejor hidratado: Uno de los mayores peligros de practicar deporte en verano es la deshidratación, cosa con muchas menos probabilidades de presentarse durante el invierno, ya que perdemos menos agua a través del sudor. Con el ejercicio aumentamos la cantidad de plasma de la sangre, que está compuesto por agua en un 90%, lo que favorece la hidratación en estos meses en los que bebemos menos.

 

Sin embargo, tampoco se trata de lanzarnos a la calle a practicar deporte sin más con un frío que pela, incluso estando totalmente sanos. Resulta imprescindible tomar ciertas precauciones:

  • El calentamiento debe ser más exhaustivo en esta situación con estas temperaturas tan frías. Con el frío los músculos y los tendones se contraen y tenemos mayor riesgo de lesión si no se trabaja previamente.
  • Si puedes, practica deporte al mediodía, es decir, cuando la temperatura sea más suave.
  • La indumentaria es muy importante. En invierno se recomienda que se lleve a cabo la ‘’teoría de las tres capas’’, con el objetivo de mantener el cuerpo seco, evitando la condensación del sudor como la humedad, mientras aseguramos el mantenimiento de la temperatura corporal y el aislamiento al frío o al viento.
  • Es muy importante proteger la cabeza y el cuello, ya que es por donde más calor perdemos y cuidar las partes más distales del cuerpo, como los pies y las manos, con mayor tendencia a la congelación.

 

Entonces, ¿cómo podemos practicar deporte con frío sin comprometer nuestra salud? Una vez que estemos bien abrigados y hayamos realizado el calentamiento hay que empezar progresivamente los primeros días de frío intenso (por debajo de los 4ºC) y aumentar la duración poco a poco durante la primera semana.

Nuestra recomendación es que si nunca has realizado deporte, mejor empieces con deportes indoor en invierno. ¡Pero nunca hay que posponer o no hacer un entrenamiento porque haga frío!

 

 

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